La diferencia es la actitud


Cuántas veces nos preguntamos porqué nuestra vida es como es? Damos vueltas y vueltas en torno a los problemas que tenemos, la falta de dinero, de trabajo, relaciones malas o desgastantes, una vida apática, la salud etc.

Tenemos muchas ganas de cambiar nuestra realidad, nuestra vida, nuestro entorno. Queremos lograr nuestras metas, tener éxito en nuestros emprendimientos y no encontramos el camino. Cómo superarnos, cómo crecer como individuos, cómo desarrollar una vida plena? No dudo que realmente tenemos un fuerte deseo de lograrlo…. pero no sabemos como. Y parece que damos como manotazos de ahogado, intentamos una cosa y no funciona, y luego otra y tampoco.

Yo no tengo dudas que es nuestro paradigma que produce esos efectos. Seguirán siendo manotazos de ahogado, porque siempre vamos a actuar conforme a nuestro paradigma, a ese conjunto de creencias que nos han inculcado. Y, como creo que ya les he dicho antes, esto es como el pez que no sabe que vive en el agua hasta que lo sacas de allí. No tenemos conciencia de nuestro paradigma en tanto estamos en él.

Y se preguntarán, bien y cómo hacemos para cambiar nuestro paradigma si nos cuesta tanto darnos cuenta que estamos insertos en él, presos en él?

Hay una forma muy sencilla de comenzar, y que está a mano de todos, no necesitamos comprarlo, ni conseguirlo, ni rogar. Está en nosotros y es la actitud. La actitud con la que vives determina tus experiencias, es la que moldea tu realidad, las cosas que vives y experimentas, la forma en que reaccionas. Tu actitud determina que tan lejos vas a llegar, que obtáculos te frenarán. Es la actitud ante la vida que determina las decisiones que tomas y las experiencias que vas a vivir. Lo que ofrecemos al mundo es lo que recibiremos.

La actitud con que salimos al mundo, enfrentamos las situaciones, los problemas, los emprendimientos, determina que es lo que recibiremos, hasta donde llegaremos.La actitud que tienes es la que debes identificar para poder cambiarla. Tenemos que determinar cuál es nuestra actitud y cambiarla, modelarla. Tu actitud te dirá si pierdes o ganas.

Cuando vas a realizar un emprendimiento observa cuál es tu actitud. Dudas? dices, ah, no yo no sirvo para esto, o, no esa persona no se fijará en mí, no me darán el puesto a mí, no se cómo contestar en la entrevista etc. Todas esas son actitudes con las que enfrentamos a diario nuestra realidad. Mira tu actitud y ya sabrás de antemano cuál será el resultado, que es lo que obtendrás. Si dices “no puedo”, pues bien no podrás. Es que la actitud es en realidad una forma de vibración. Cuando hablamos de vibrar alto, nos referimos precisamente a la actitud con que vivimos cada cosa, cada experiencia, buena o mala. 

Si actúas dudando, esa actitud de duda, de escepticismo, no te traerá tus sueños, tus metas. Decir, “no se si esto me resulte”, “tal vez no sea lo mejor”, ” si me va mal, sufriré” o ” a mi nada me sale bien”. Esas son actitudes que determinan hasta donde llegarás. Tu puedes elegir, dudar, o intentarlo,  ” bien lo intentaré una vez más, si me caigo me vuelvo a levantar”, esta es otra actitud. Con una pierdes con la otra tienes la opción de ganar. La actitud de duda nos lleva a la frustración, los miedos, la depresión.

Como la actitud es una vibración energética, los demás la perciben. Si tu vas con la actitud de duda, de perdedor, esa vibración es percibida por las otras personas. Y reaccionarán ante tí con la misma vibración. Y no solo la perciben inconscientemente, sino también que con entrenamiento, podemos “leer” la actitud de una persona. Mira, a propósito del Mundial de Fútbol, hace unos días estaba viendo el partido de mi selección y en determinado momento, nuestro querido Diego Forlán debía ejecutar un tiro libre unos cuantos metros fuera del área, al acomodar la pelota y mientras la barrera se preparaba, las cámaras lo enfocaron. Yo lo observé y vi que tenía “actitud de gol”, supe que lo haría. Claro yo estaba inquieta porque era mi selección. Esa actitud de gol no te asegura que siempre hará el gol, pero es la que entrenando sus habilidades naturales – como siempre les digo que hay que enforcarse en las fortalezas- lo ha llevado a ser el goleador que es. Uno se puede entrenar para esto, para leer las actitudes, en estos días al mirar los partidos, cuando los jugadores iban saliendo uno a uno a la cancha, yo observaba la actitud que tenían y el transcurso del partido me lo iba confirmando.

La actitud no te asegura el éxito, la actitud te permite optar al éxito y alejarte del fracaso. Tan importante es la actitud, que la mayor parte de nuestros fracasos se deben a nuestra actitud.

Fíjate que muchas personas dicen “las afirmaciones no me funcionan”, y ello en gran medida se debe a la actitud con la que viven. Las palabras, el lenguaje tienen un gran poder, pero si no se alinean con tu actitud,  no funcionarán. Lo que importa es la vibración que está detrás de las palabras. Fíjate que el lenguaje es muy poderoso, pero se nutre de la actitud. Las palabras producen efectos diferentes según como se dicen, el tono de voz, la postura del cuerpo, la expresión de los ojos, etc. Si te encoges de hombros y repites “voy a ser feliz”, cien mil veces, cien millones de veces, nada cambiará hasta que no cambies tu actitud la que se expresa encogiéndote de hombros.La actitud correcta es la que te hará vibrar, emitir esa vibración que percibirán los demás. Una actitud pobre o mediocre , te traerá resultados pobres o mediocres.

Por eso cuando muchos dicen, que esto del crecimiento personal, el cambio de paradigma, no funciona, no es verdad, el universo no es que no te dé lo que pides, el universo no falla, fallamos nosotros. Sería bueno detenernos a pensar, que cosas podemos mejorar, no hay magia en esto, nosotros debemos poner de nosotros mismos, porque estamos creciendo, y vamos a cometer errores, pero aprendemos.

Cambiar la actitud que es un hábito y dirige nuestras acciones, es la clave. Dejemos de esperar a que las cosas cambien solas, para lograr nuestras metas. Primero debemos cambiar de actitud, y luego las cosas irán cambiando progresivamente, si mejoras a diario tu actitud.

Te propongo que examines cuál es tu actitud frente a las cosas y experiencias de la vida. Todo es una cuestión de actitud. Si lo piensas un poquito, las personas que logran sus metas, sólo se diferencian de las otras en la actitud con la que viven.

Si andas cabizbajo, si miras al piso, si ante un ambiente hostil respondes con hostilidad, si a los gritos respondes con gritos, si a los problemas respondes con quejas, etc: ¿no será hora de revisar tu actitud?

Levanta la cabeza, endereza tu espalda, respira hondo, camina derecho, siéntete poderoso – porque lo eres- y empieza así tu día. Sostén esta actitud todo el tiempo que puedas. No te fuerces, puedes dejarla y volver a tomarla más tarde. Lo importante es ir acostumbrándonos, habituarnos a una actitud de más confianza,de empoderamiento. Es un entrenamiento. Luego, lo vas extendiendo a otras situaciones, en que adviertas que tu actitud es pobre, mediocre o inapropiada, que no se alinea con tus metas o aspiraciones.

Sony

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