Aprender a vibrar alto


Hemos hablado tantas veces aquí en el Blog y en el Curso-Taller de “vibrar alto”. Decimos que somos energía y que atraemos cosas, situaciones y experiencias de la misma vibración que emitimos. Y ESO ES SIMPLEMENTE LA VERDAD DEL UNIVERSO. Si vibramos bajo, liberamos una energía negativa que solo atrae cosas iguales, en cambio si vibramos alto la energía que liberamos es positiva y solo puede atraer cosas positivas.

Pero, hay que aprender a vibrar alto, porque nuestro sistema de creencias está infectado de mediocridad, carencia, queja, frustración, crítica, negatividad. Tenemos que ir desprendiéndonos de todo eso. Aprender a vibrar alto.¿Cómo? Reconociendo cada oportunidad para familiarizarnos con la energía positiva, con la vibración elevada. Dejar de estar apagados, tristes, quejosos, y estar atentos a toda ocasión que nos permita sanamente mostrarle a nuestro subconsciente cómo es vibrar alto.

        El 10 de junio en vísperas del inicio del Mundial de Fútbol escribí una entrada alusiva al mismo. Se que muchos se sorprendieron e incluso me escribieron correos. ¿Cómo Sony escribe sobre el mundial si este es un blog de crecimiento personal? Otros en cambio,captaron rápidamente y corrieron a dejar sus comentarios en la entrada. Eso me alegró mucho, porque significa que están creciendo, se están potenciando.

 Y la idea es esa. No les voy a negar que soy futbolera, amo el fútbol porque Dios me dio la bendición de nacer en este pueblo pequeño pero apasionado con el deporte. Pero, no pasa la cosa por si nos gusta o no nos gusta el fútbol. Se trataba de impulsarlos a aprender a reconocer las ocasiones que la vida nos da para vibrar en otra sintonía, diferente a la que nos tiene atrapados en la apatía, la desazón, la escasez. Mi intención fue pellizcarlos, para que aprovecharan ese momento que además tiene  alcance mundial y la magia de la tecnología lo repartió por el mundo, para que captaran cómo es vibrar alto, para ir aprendiendo.

Reconocer las oportunidades que la vida nos da es vital. Muchas veces, muchas personas ni siquiera ven las oportunidades; pasan a su lado sin verlas. Y saben, las oportunidades pasan por nuestra vida, pero no tocan el timbre de tu casa, no te despiertan si estás dormido; tu tienes que estar despierto, atento a cada ocasión de aprender a vibrar alto. Cuando uno aprende a reconocerse vibrando alto, su subconsciente empieza a acostumbrarse a eso, … y le gusta, porque tu estás feliz y él quiere que seas feliz. Un triunfador en la vida es aquel que reconoce cada pequeña ocasión de elevar la vibración de su energía vital y la absorbe totalmente y la aplica a su vida diaria. Esta persona logrará sus metas, si se cae se levantará, si no le sale bien lo intentará otra vez con más pasión.

La pasión es un ingrediente fundamental en el éxito de la vida. Si solo tienes deseos, simplemente siempre los tendrás. Si en cambio, pones pasión en tus sueños, los conviertes en metas y tomas acción decidida, ya estás triunfando.

 El Mundial de Fútbol mueve una pasión generalizada que se irradia. Muchos ni la ven y lamentablemente la dejan pasar. Otros, la captan, la beben, se nutren de esa ocasión. Busca a tu alrededor, en tu país, en tu entorno, cada ocasión para aprender a vibrar alto. Una vez que te acostumbras, lo vuelves un hábito y no pasarás un solo día sin vibrar alto. Verás el cambio drástico en tu actitud.

Los que dejaron pasar esta ocasión, no importa, ahora pueden replantearse el tema y lograr el imprescindible cambio de actitud

La selección entonando el Himno de la Patria

 

¡Que llenos estamos de viejas, decrépitas, absurdas, ignorantes y vacías creencias! Viendo el mundial, y vibrando con él, cada vez me convenzo más de ello. Cambiar de actitud es el primer paso para ir cambiando esas creencias.

Miren voy a contarles porque la selección de mi país desempeñó un destacado papel en el Mundial. Este pequeño país, “perdido en una esquina de América Latina” como dijo nuestro Presidente al recibir con honores al seleccionado de fútbol, tiene un historial de gloria futbolística que algunos no conocen. Habrán visto las 4 estrellas que luce nuestra camiseta, a 1 de nuestro hermano Brasil que tiene 5. Bien, esos son los logros de nuestro fútbol. En 1970, hace 40 años fue la última vez que la selección se ubicó entre los 4 mejores del mundo. Luego vino un período de oscurantismo en el fútbol, derrotas, no clasificabamos, lo hacíamos pero nos volvíamos enseguida. Penoso. Saben porque? Por la actitud equivocada. Todos estaban peleados, los futbolistas entre ellos, los dirigentes, los empresarios del fútbol que querían su propia gloria, los periodistas deportivos que se dedicaban a criticar, y la gente que se dejaba arrastrar por toda esa negatividad. 

El pueblo agradecido

 

Pero, algo nos arrastraba desde adentro, nos gritaba, nos reclamaba nuestra naturaleza, nuestros orígenes, nuestra sangre y nuestros queridos indios charrúas arrasados por la colonización,  no sin lucha, nos dejaron su garra en la sangre. Y simplemente se produjo UN CAMBIO DE ACTITUD. Un simple cambio provoca grandes cambios, el paradigma se rompe, y por ahí, por la rotura le entras. Gente con otra actitud tomó posturas dirigentes en el tema, y empieza a gestarse el cambio.Tomó 4 años y aún continúa. De la mano de este señor entrenador Oscar Tabárez, maestro de escuela primaria de profesión, reunió a los muchachos que sabía no jugarían por el dinero sino por la gloria de la camiseta. Costó el cambio de actitud, una difícil eliminatoria, pero el pueblo futbolero – que es todo nuestro pueblo- acompañó el cambio. Y renacimos, porque volvimos a ser quien somos realmente. Y sabiendo que nadie “daba un cobre” por la selección uruguaya, humildes como somos partimos hacia Sudáfrica, sin aspavientos, con una delegación pequeña en número pero grandiosa en actitud. Desde el Director técnico hasta el cocinero formaron en todo momento un grupo compacto en actitud, compañerismo, solidaridad, respeto.

Los muchachos filmando ese momento inolvidable

 

El Capitán Lugano y el Loco Abreu

 

El maestro (DT)

 

Y acerca de esto quiero resaltar algo que especialmente tratamos a fondo en el curso-taller: nuestra relación con el pasado. Si, el pasado al que nos atamos. Vivimos atados al pasado tanto si fue bueno, como si fue malo. No se trata de olvidar el pasado, sino sanarlo y dejarlo fluir. No podemos recibir nada si estamos atados al pasado. Para cambiar nuestra vida es necesario dejar ir el pasado, vivir el presente y desde el presente construir nuevos presentes. El presente es lo único que tenemos. El pasado ya se fue y el futuro no existe. Lo que existirán son nuevos presentes.

Bien, en esos 40 años sin glorias deportivas, los uruguayos nos atamos al pasado de gloria. Los más grandes contaban a sus hijos, nietos y hasta bisnietos, sobre la grandiosa celeste y sus hazañas. Vivíamos del pasado. El cambio de actitud incluyó soltar el pasado, agradecer a las anteriores glorias del pasado, guardarlas en los mejores momentos de nuestra historia y en su honor, precisamente, crear un nuevo presente. Eso hicimos, eso hacemos y yo ruego porque hayamos aprendido la lección y esa actitud la ampliemos a toda la vida del país.

No fuimos a Sudáfrica con sueños de ganar la copa. Jamás ningún miembro de nuestra delegación aludió siquiera a eso. Nunca mostramos una actitud arrogante, porque no lo somos. Nos fuimos a una ciudad increíble Kimberley, lejos del bullicio del mundial y allí simplemente trabajamos por nuestra meta. Gracias Kimberley por tratar a nuestra delegación como un diamante!

 Respetamos a todas las demás selecciones por su poderío deportivo y fundamentalmente porque representan a un pueblo. Dimos batalla y los muchachos realizaron un gran papel. No ganamos la copa del mundo, ganamos mucho, mucho más que eso, ganamos un cambio de actitud, la unión de nuestra gente con pasión y sueños. Mostrarles a nuestros niños con hechos, con realidades, no con cuentos e historias, que unidos por un ideal, podemos lograr grandes cosas. Ver a los chicos y adolescentes ( bueno a todos los menores de 45 años) besando la bandera, abrazándose con el que estaba al lado aunque no lo conociera, mirar el cielo y dar Gracias, pues solo de escribirlo me llena de emoción. Claro que triunfamos! 

La larga caravana por la rambla montevideana

 

Recibimos a nuestros muchachos como lo que son triunfadores y  fundamentalmente maravillosas personas con una gran calidad humana. Si alguno vio imágenes de cómo vivía este grupo sabe que no miento. Conformaron un grupo humano increíble, todos incluyendo al utilero, el chofer, los colaboradores, el cocinero. Cada parte es importante en el todo, el todo son todos y cada uno. Nos han dado un ejemplo de vida. Diego Forlán se comunicaba con nosotros a través de las redes sociales donde veíamos los videos de lo que era la vida en Kimberley para ellos, los ratos que compartían, eran videos caseros, sin edición. Hicieron más de lo que nosotros les pedimos, además de hacer buen fútbol, poner a Uruguay en el tapete mundial otra vez, subirlo 10 puestos en el ranking de la Fifa, tener al mejor jugador del mundial, nos regalaron un ejemplo de vida, son un grupo humano maravilloso, que sienta las bases para las siguientes generaciones. Los que vengan tendrán que partir de esto, primero de la calidad humana y luego de futbol.

La multitud rodeando el Palacio de la Leyes

 

El recibimiento incluyó una larga, larga, larga, larga caravana de vehículos y personas a pie que siguió al ómnibus que los trasladó desde el Complejo deportivo Celeste de la AUF  a lo largo de la maravillosa rambla de Montevideo que bordea este Río de la Plata, que los estudiosos no saben si es río o mar y optaron por llamarlo estuario, cruzando todo el centro de la ciudad atestada de gente celebrando, y llegando al Palacio de la Leyes donde una multitud que no nos animamos a estimar en números, el Presidente de la República y otras autoridades los recibieron, les entregaron la medalla que no ganaron allá pero que estamos todos seguros que valoran más: el escudo de nuestra nación finamente tallado por artistas uruguayos. En un día laborable donde muchos no concurrieron a trabajar para llevar a sus pequeños a ver la selección, en pleno y crudo invierno, siendo el día más frío en lo que va de este invierno, con una masa de aire polar sobre el país, la multitud hervía de amor, pasión y agradecimiento. La palabra GRACIAS, lucía en los balcones de los edificios, las casas, los comercios, los autos, los transportes colectivos, las columnas del alumbrado, pasacalles, las caritas de los chicos, GRACIAS, era lo que decía mi pueblo. Y tu ya sabes lo importante que es agradecer.

El bus que traía a los jugadores rodeado del pueblo

 

Alguien dirá, que tanto festejaron si no salieron Campeones? No ganamos la copa del mundial, como dijo el capitán del seleccionado: ganamos una copa mucho, mucho más importante: nos ganamos nosotros mismos, la autoconfianza, la fe, la unión, la actitud, y un presente para crear. GRACIAS.

Por favor, aprendamos a vibrar alto, a tomar cada oportunidad que nos da la vida para ser felices, para mejorar, para compartir y dar. La vida es maravillosa, es un regalo del Universo. La vas a desperdiciar?

Fernando Muslera

 

Luis Suárez y su mano bendecida por Dios
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