Como y con quien celebramos


             En estos tiempos de fiestas, que en un sentido o en el otro se celebra en todas partes del mundo, me gusta detenerme a reflexionar como vivimos este momento del año, la navidad, la terminación de un año y el comienzo del nuevo.Más allá de los significados históricos de la Navidad, estos tiempos marcan momentos que no todos encaramos en igual forma. Algunas personas encaran estos días con alegría, a veces con exceso de adrenalina; para otros es un reencuentro con la familia, con los afectos, con los vínculos. Para otros, puede significar un momento tortuoso, que los llena de tristeza cualquiera sean los motivos, la ausencia de un ser querido, la soledad, el fracaso, la falta de bienestar, etc.

          Como sea, este período del año nos pone en situaciones de gran exigencia emocional, para la que no siempre estamos preparados.

Creo que básicamente dos son los grandes temas: a) con quienes compartimos estos momentos y b) como los pasamos.En cuanto a con quienes compartimos fechas especiales como estas, a veces nos dejamos llevar por las costumbres, reuniéndonos con familiares. Muchas veces, esto es gratificante. Pero otras, no tanto. Hay familias en las que la armonía no es la tónica, que existen rensillas viejas, desacuerdos, desentendimientos, que tienden a potenciarse por estos días en que a veces, es el único momento del año en que algunas familias se reúnen. De igual forma ocurre en los otros ambientes en los cuales desarrollamos nuestra vida, el trabajo, los grupos sociales, el colegio, el club, etc. En algunos ambientes laborales se acostumbra celebrar estas festividades y ello – a veces por compromiso social- nos enfrenta a tener que pasar momentos que debían ser de alegría con personas que durante el año nos rechazan, nos envidian, nos envían energía negativa, etc. Si a todo esto sumamos, la fiebre consumista que pone a todos a consumir y consumir, el desastre está en la puerta y la está abriendo.

Miles de personas copan los grandes hipermercados, shopping, grandes almacenes, cadenas de tiendas, en busca de los consabidos regalos navideños. Nos enfermamos de consumismo, creado y alentado por las grandes compañías deseosas de obtener más y más ganancias. Y que pasa con nuestras ganancias? Un regalo más o menos, que nos deja para enriquecer nuestra vida? Consumir no es malo, lo negativo es el consumismo.

           Temas para reflexionar, con quien compartimos estos días de celebración y cómo los vivimos. Eso es lo que creo que son, son días de celebración. Y que creo que celebramos? Para mi se trata de CELEBRAR LA VIDA. No creo que exista nada más digno de ser celebrado que la vida misma. El propio significado de la Navidad – para quienes son cristianos- es el nacimiento del Niño Jesús, y el nacimiento es vida.

          Y tamaña celebración de la vida, no podemos compartirla con esas personas negativas sean o no familiares, que nada aportan a nuestra vida, a nuestro crecimiento y que tristemente se hunden en su propia negatividad y nos arrastran a nosotros. Por eso, es bueno que seamos selectivos a la hora de compartir las celebraciones, para que enriquezcan nuestro espíritu. Puede resultar un tanto difícil al principio cambiar esas antiguas tradiciones, cortar con todo eso y tomar la decisión de compartir las celebraciones  con aquellas personas con las que nos sentimos en sintonía energética. Pero, si no lo hacemos, si no tomamos la decisión, siempre estaremos rodeados de personas con baja vibración energética. Y después nos preguntamos porque no logramos nuestras metas.

Encontrar nuestros equivalentes energéticos es lo que estamos buscando, solo así, logramos objetivos en nuestra vida, crecemos, desarrollamos nuestro poder interior.

          Cómo lo pasamos, es el otro tema. Deberíamos pasarlo celebrando. Para algunos eso equivale a comer y beber abundantemente, y bueno eso ha hecho la humanidad desde hace mucho tiempo. Para otros equivale a hundirse más en la depresión, la angustia, la soledad, etc. Otros prefieren usar la oportunidad del encuentro con familiares y amigos, para resucitar viejas rensillas, viejos rencores, viejos de antiguos y arraigados, pero siempre presentes. Algunos sentirán el dolor de la ausencia definitiva de algún ser querido, de duelos no consumados, de páginas no volteadas. Esta historia se repite todos los años, no será tiempo de cambiarla? Empezar a crear una vida en que tiempos de fiestas navideñas sean motivo para la creación, para la bondad, para la empatía, para la solidaridad, para nutrirnos de grandiosos sentimientos y emociones que nos acompañen todo el año.

Celebra la vida todo el año!

 

(imagen tomada de manualidadesinfantiles.net)

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